Esta es una de las mayores discusiones que suelo tener.
El argumento es aceptable pero sólo bajo las siguientes premisas.
1. No todo el mundo es mi cliente. Repito. No todo el mundo es mi cliente.
2. La razón no es parte de la negociación. En todo caso existiría un consenso. Interés en la transacción por ambas partes.
Es impresionante la cantidad de mercados maduros, en los que la teoría de que “el cliente siempre tiene la razón” ha supuesto el argumento competitivo clave. Todos han quedado “prostituidos”.
Las grandes marcas, entendidas como ofertas de valor, no dan siempre la razón al cliente, (véase Apple), se centran más en diseñar una OFERTA atractiva para SU mercado y en ser capaces de CUMPLIR con la propuesta realizada.
Entonces el interés por ambas partes existe, el entorno de negociación está plenamente definido y la transacción por tanto es más sencilla.