La moneda poco a poco ha sido sustituida por un concepto más amplio, el de divisa.
Un concepto en el que quedán incluidos valores que ya no son sólo atribuibles a su capacidad de establecer un mecanísmo de medida, para realizar transacciones comerciales.
Actualmente la divisa se ha convertido en un elemento que permite manipular el entorno económico de aquellos que la utilizan, y esa manipulación curiosamente se produce a través de la comparación con otras monedas de otros entornos económicos. Por tanto se ha convertido en una herramienta económica potente.
Teóricamente debería fluctuar con respecto a la realidad económica de las regiones a las que representa y no ser utilizada para manipular esa realidad económica. Pues en ese caso surgen distorsiones en el mercado que pueden producir problemas más graves que aquellos que están tratando de solucionar, amortiguar o incluso “tapar”.