Es curioso, por la necesidad inherente de esta sociedad, que una de las consecuencias de esta crisis sea el declive del individualismo como catalizador del ego y la ambición.
Es obvio que de la unión hace la fuerza, y por tanto, que todos los cambios que se están produciendo, que las tendencias que están apareciendo vayan en contra de una sociedad individualista es lo más natural. Es fundamental para afrontar los retos a los que nos estamos enfrentando, para aprovechar las oportunidades a nuestra disposición.