El producto ya no suele tener valor intrinseco que suponga ventajas competitivas.
Pero cuando esto sucede provoca disrupciones importantes pues crea nuevos mercados, canibaliza los existentes y en muchas ocasiones redefine el concepto de interacción con el cliente.
Es importante recordar que tu competencia es todo aquello que puede mermar tus ingresos y por tanto pueden existir productos o servicios que aunque no son competidores directos son más peligrosos si cabe.